Leidy Ruiz Machado
Escucho tu llamado
Oh, titiritero de las almas.
Estoy rota.
Introduce tu lengua
en la savia de mis miedos.
No más trajes de carne
sobre mi ventana.
Ni risas de insomnio
columpiándose en la noche.
Ven.
Crecerán hilos dentro
de mi cuerpo
y clavos de sangre
restituirán mi cabeza.
No teman oh pequeños.
Seré su aya entre tanto
él regresa.
Beban de mis huesos,
la ofrenda ante el altar
de sacrificio.
Bulle el éxtasis
en las venas.
Espasmos de dolor
relucen en mi garganta.
Y una barca sepulcral
espera atenta por mi espíritu.






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