Dayanet Polo Matos
Suena el Zomuscán,
tambor de mi pueblo.
El ritmo te llama.
Ven Xihualpanatl.
Asciende
Rompe
Brota
Desgarra.
Repta hasta mis brazos
único titán.
Muerde.
Devora.
Has crujir los huesos
de estos innombrables
hombres sin valor.
Escucha mi canto
y emerge
Ven a esta devota,
Xihualpanatl.
Tus pupilas ponzoñosas son tan bellas.
Esas fauces que imitan la sonrisa
justo en la cima de tu cráneo.
Tus manos de rama seca.
Sí, devórame, señor.
Disuelve mis órganos
con tu saliva ácida.
Bébeme.
Soy una ofrenda digna.
Para renacer en ti.
En tu cerebro
O en tu brazo de diamante.
Mejor, en lo más profundo
que alberga tu simiente.
Ven Xihualpanatl.
Llora Zomuscán.
El tifón se acerca,
tornado, tsunami.
Vienes, Majestad.
Destruyendo todo lo que te estorbe.
Pero yo
seré fiel.
Tómame a mí primero.






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