En la antigua lengua de los dragones
Su nombre significaba el fuego de la sabiduría
Nació en Táramis tierra de mística hechicería
Donde aprendió de la magia todos sus dones

Ávido de conocimiento partió a otras tierras
Incluso viajó a otros mundos inenarrables
Recolectó de cada uno un vasto aprendizaje
Usó su poder para evitar fatales guerras.

Habitó más allá de los bosques de Nivelder
Instruyó a hechiceros y hechiceras de noble corazón
Que fueron en búsqueda de mejorar su don
En las artes milenarias para hacer el bien.

Sin embargo, fue inevitable la batalla de Izaldur
Argahna, la criadora de dragones, sedienta de poder
Aprovechó el fuego de las bestias haciendo arder
Soldados, fortalezas, aldeas, magos, de norte a sur.

Airudibas intentó hablar con sus hermanos
Hizo uso de su magia para romper el hechizo
Que tenía sus corazones y voluntad sumisos
Pero Argahana tenía sus espíritus envenenados

El dragón entristeció, pidió a sus ancestros perdón
Conjuró la magia de todos los reinos que visitó
El cielo se abrió, una bestia ultravioleta emergió
Lanzó un estentóreo grito que los corazones estremeció

La bestia transformó sus múltiples brazos en espadas
Espadas candentes ávidas de la sangre de dragón
Las bestias cayeron diezmadas, se escuchó una ovación
Argahana, por la bestia ultravioleta fue devorada

El dragón Airudibas sintió una insondable tristeza
Abrió sus enormes alas y ante el clamoroso aplauso
Desapareció envuelto en un enorme fuego fatuo
Dejando en ese campo de batalla una niebla espesa

El fantasma de la guerra desapareció un tiempo
Los magos invocaron a Airudibas sin tener respuesta
Fue buscado en libros, tierras, conjuros y leyendas
Que afirman que guía las almas de los buenos hechiceros.


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