Mi primer acercamiento a la obra de J. R. R. Tolkien fue con Cartas de Papá Noel. Un libro en todo momento divertido, entretenido, con ilustraciones graciosas y personajes que te atrapan hasta el final. A pesar de que me había enamorado del modo cómico de narrar no quise seguir leyendo nada del autor, hasta ahora.

Por otro lado, el mundo creado por Blizzard dentro de la franquicia de World of Warcraft me mantenía con la expectativa abierta de que en algún momento tendría que leer la obra de Tolkien. Siendo fan de dragones, guerreros, portentosas armaduras y espadas legendarias ¿Por qué tenía tanta reticencia a la obra del padre de la alta fantasía?

Fue en el momento en que se planteó un número para el Nahual Errante con temática en la fantasía medieval que quise adentrarme a la tierra media. Tenía miedo, varios de los novatos lectores del autor en cuestión (como yo) fueron derrotados con la prominente información de la obra, personajes, nombres, historias secundarias y demás datos que para nada se me antojaban. Lo que oía al respecto de los libros definitivamente me alejaba más que emocionarme por ello. ¿Sería capaz de retener toda esa información y terminar de leerlo antes de un mes? Pues fue en una cueva de hobbit donde inició también mi recorrido.

El hobbit, después de una investigación entre las entrañas de internet, sería el libro por el que comenzaría el recorrido o, por el contrario, mi entrada y salida definitiva de Arda. Para mi sorpresa, las páginas pasaban rápidamente, interesándome cada vez más en la aventura inesperada de Bilbo Bolsón. Publicado por primera vez en 1937 por el autor R. R. Tolkie, narra la historia de un pequeño y joven hobbit que sería arrancado de su zona de confort para ir a conocer el mundo que le narraban sus libros y sus abuelos. El recorrido del héroe era la premisa de la obra, una estructura básica para este tipo de narraciones donde vería crecer al personaje principal gracias a las calamidades que se presentarían en el camino. Entendía la estructura, el punto cúlmine de la historia ¿qué podía sorprenderme del viaje del hobbit para derrotar un dragón? Y la respuesta está en los personajes, que al igual que Cartas de Papá Noel, se volvieron entrañables. Pensé, ¿qué tanto podría intervenir en el acto imaginativo mis casi nulos recuerdos de las películas de El señor de los anillos? Y sólo Gandalf se presentó ante mí con la interpretación de Ian Mckellen, ya que, con cada toque de puerta, un nuevo enano entraba en la historia y con ello, otro compañero dentro de la compañía de Thorin Escudo de Roble.

Trece enanos, un mago y un hobbit “saqueador” irán hasta Erebor, la Montaña Solitaria, para recuperar el hogar de los enanos del linaje de Durin y con ello, el gran tesoro y la piedra del arca (el corazón de la montaña) que coronaría a Thorin como el rey de Erebor. Sí, es aquí donde se complica un poco con los nombres de los 13 enanos, los linajes de Thorin y las tierras y reinos que deben recorrer para llegar hasta Erebor y liquidar al dragón Smaug.

Rumbo a la montaña, tendrán varios obstáculos como lidiar con trolls, trasgos, arañas, El rey de los elfos del bosque negro, Thranduil; Bolgo, quien terminará lidereando a los trasgos en la batalla de los cinco ejércitos y por supuesto, Smaug, el dragón que duerme bajo la montaña con el oro de los enanos. También conoceremos cómo es que Bilbo se hace del anillo único y el primer encuentro que tiene con Gollum.

El pequeño Hobbit pondrá a prueba su valía y el conocimiento que tiene de la tierra media, comenzando con el pie izquierdo al ser atrapado por trolls y casi devorado (si no fuera por la ayuda Gandalf) y terminará siendo participe (parcialmente) de la guerra de los cinco ejércitos, así como ganar el respeto de Thorin Escudo de Roble y el resto de la compañía.

El hobbit nos muestra como no se necesita ser un gran guerrero de fuerza inconmensurable para ser un héroe. Su prudencia y sabiduría serán claves para sobrevivir a la aventura en la que se vio envuelto una mañana cuando un mago gris apareció en la tranquila comarca hobbit.

Sin duda es un libro que recomiendo ampliamente, sobre todo para iniciar en el mundo fantástico de Tolkien. Por mi parte, comenzaré a leer La comunidad del anillo y es incierto hasta donde nos lleve este viaje, por el momento.


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