Gabriel Nieto
En el 2001 Canadá nos regalaba una película de culto sobre los licántropos. Con un presupuesto limitado y sin estrellas internacionales, Ginger’s Snap, o Feroz en Latinoamérica, es hoy en día la primera de una pequeña trilogía que trata un ángulo peculiar de la transformación lunar.
El guion, bastante bien construido por Karen Walton, va de un par de hermanas obsesionadas con la muerte, gusto que queda claro con el cortometraje que hacen como un proyecto escolar que, además, funciona para los créditos iniciales de manera magistral.
Ginger y Brigitte Fitzgerald, de 16 y 15 años, viven en un pequeño pueblo acechado por alguna criatura extraña que ataca a los perros. Tras una disputa con una compañera de clases deciden asesinar a su perro como venganza y hacerlo pasar como una víctima más de aquel depredador. Pero justo esa noche a Ginger le viene su primer periodo menstrual tras tres años de atraso biológico, esto provoca que la bestia la ataque al oler su sangre. Tras escapar juntas y apenas sobrevivir, Ginger comenzará a tener cambios físicos y mentales importantes ya que ha sido mordida por un Hombre Lobo en plena luna llena.
La película hace un par simbólico entre los cambios hormonales típicos de la pubertad femenina y la transformación de un licántropo, perfectamente claros pero sutiles. Y es que el mismo nombre de la película ayuda a ello, Snap en español puede significar desde mordida hasta quiebre. En cierto punto se ve la transformación de un joven compañero y en su caso podemos notar acné grave en su rostro, otro signo de que llega la pubertad. Pelo donde no había antes, cambios físicos, intereses nuevos, deseos incontrolables.
La dirección corre a manos de John Fawcett, quien hizo de esta historia su pequeña franquicia. Una película que explora los cambios sexuales durante la escuela, justificadas con el cambio de la joven a una bestia sin control de sí misma, necesita una gran dirección para que no termine siendo una película más de adolescentes de Hollywood. Ginger´s Snap es todo menos una comedia adolescente, tiene un poco de gore, suspenso, acción y erotismo bastante bien justificado.
Las actuaciones de Emily Perkins (Brigitte) y Kris Lemche (Sam) son bastante buenas, pero Katharine Isabelle (Ginger) sin duda se roba la película. Logra transmitir perfectamente la evolución involuntaria de la mujer a la bestia.
En resumen, Ginger’s Snap es bastante fresca en cuanto al tema licántropo, es buena y altamente recomendable. Hay bastante sangre y partes de cuerpo destrozadas, suficientes para una clasificación C. Una imperdible del género, pero no lo suficientemente reconocida, lo cual es lamentable.







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