Al igual que el mito de los hombres lobo está relacionado con la luna llena, también, está ligado el mito de las fases lunares y la menstruación.

En esta columna no me detendré a desmentir mitos y tabúes sobre” esos días del mes”, ya que hay tantos y tan absurdos como “que el vino se agria” que prácticamente se tendría que hacer una tesis sobre dicho tema.

Uno de los comentarios más comunes que se toca cuando se trata de este tema es el “está en sus días”, frase considerada por muchas mujeres como algo machista y que fomenta el patriarcado. Quiero aclarar, querido lector, que esta columna está hecha desde mi experiencia y sobra decir que, así como cada mujer es única, también cada periodo es diferente.

Volviendo al tema, la frase “está en sus días” hace un símil muy curioso con la fase lunar de un hombre lobo ya que ambas cosas se relacionan con algo cíclicamente bestial y poco racional.

Mentiría si dijera que yo no soy de esas mujeres que durante el periodo cambia drásticamente, no es como que me vaya al bosque a aullar cada luna llena, pero a través de un auto análisis descubrí que, por desgracia para mi pareja, siempre hay un día en específico que da lugar a una gran pelea ya sea por cosas tan absurdas como “que me habló feo” hasta “nunca me tomas en cuenta y yo no te importo” que simplificando las cosas se traduce en un “ya no me amas” a pesar de que día a día me demuestra lo contrario, mientras que otros días lloro sin motivo alguno.

También es cierto que dentro de este ciclo de sube y baja de emociones existen días en los que la lívido y el deseo sexual aumenta increíblemente, tanto que a veces no sé cómo calmar las ganas y el deseo que me carcomen.

Me atrevería a decir que, durante esos días, marcados con grandes equis rojas en mi calendario, son un aviso tanto para mi pareja como para mí, que al igual que un licántropo, esos días me pierdo un poco a mí misma, el lado racional deja pasar a las emociones que, desbocadas, me hacen tener orgasmos más placenteros, me hacen reír y llorar al mismo tiempo, la frustración por cosas cotidianas y el mal humor son pericias que tiene que sufrir aquella persona que viva conmigo.

Las marcas en el calendario, al igual que el calendario lunar avisan de un cambio tanto físico como emocional: en vez de pelo por todo el cuerpo, me sale un terrible acné; no sufriré los dolores de los huesos estirándose, pero me darán cólicos; mis pechos se agrandarán y mis caderas se ensancharán; no me salen colmillos, pero sé que esos días no entraré en mis pantalones; no saldré a aullar a la luna llena, pero lloraré si me “hablan feo”. No huiré de casa y tampoco comeré “una comida sana”, sólo querré galletas, helado y chocolate.

No me tendrán que atar con cadenas para que no lastime a nadie, pero posiblemente me vuelva más celosa, más envidiosa, más insegura de mí misma porque estoy inflamada, porque tengo acné, porque no me veo tan bonita como la ex, o no me quiere tocar porque le doy asco. La ansiedad aumenta.

Así que si me preguntan “está en sus días” es una frase que se tiene que tomar con cierta cautela, pues muchas veces es usada en sinónimo de “está loca” o “lo que piensa y lo que siente no tiene validez”.

Sin embargo, durante “esos días” que tanto ha dado de qué hablar, lo que diga y lo que sienta es real, puede que en el momento no tenga sentido alguno como un hombre que por una luna llena se convierte en bestia, pero es real, lo siento y lo pienso en ese momento. Si me peleo con mi pareja ese día del mes, sí, es porque estoy en mis días, pero también es cierto que algo de eso me molestó, si lloro viendo una película es porque estoy siendo demasiado empática con una ficción, y aunque absurdo, el dolor es real, al igual que las ganas de seducir, de que me seduzcan, las ganas de hacer el amor como si de 365 días se tratara.

Así que, querido lector, si eres hombre, durante el periodo de tu pareja, no minimices lo que siente, lo que le duele o lo que te reclama, ten en cuenta que la transformación está empezando, así que dale un tributo de chocolate, galletas, helado y una bolsita de agua caliente.

Querida lectora, si tu pareja te dice “no seas tan exagerada”, mejor consíguete a ese galán que te consienta, te de detalles y por, sobre todo, te tenga lista una ofrenda con pastillas, té, bolsita de agua caliente, galletas, chocolates, helado.
A fin de cuentas, hay que mantener contenta a la bestia.


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