Al diablo con sus cadenas. Me han mantenido con grilletes, a pan y agua para debilitarme, pero todo termina aquí. Sacian su lujuria, su sed de sangre conmigo, a sabiendas que mi cuerpo se regenera cada noche, en cada lamida. Soy vulnerable durante el día por eso vienen cuando más débil me encuentro, cuando parezco su igual. Vengan de noche, canallas, cuando los colmillos se afilan, cuando puedo oler su hedor a kilómetros, cuando puedo cazarlos en la oscuridad más profunda como los insectos que son.
Sólo era un cachorro cuando fui apresado por esas bestias inmundas. Intentaron domesticarme, pero mi poder me hace superior a ellos, por eso me temen, por eso me han recluido aquí. Claro, tenían que demostrar que son mejores que yo, tenían que humillarme, despojarme de la poca dignidad a la que puedo aspirar en mi condición.
Hoy hay luna roja, ella me lo dijo. Saben predecir los ciclos de la luna. Seré más fuerte que nunca. Romperé todo lo que me encadena a ellos y disfrutaré un festín con sus tripas. Saciaré mi sexo en sus cuerpos a mi placer y no al de ellos. Seré la bestia que temen, que odian y ellos serán sólo mis presas, como ellos me han enseñado.Mi humanidad se ha ido. Se fue en el momento que me hicieron arrastrarme por comida, que enterraron sus armas en mi carne. Se rieron de mí cuando supliqué piedad, cuando pedí amor.
Ella fue la única luz en este infierno, pero ellos… ellos me la arrebataron. La piedad que me tenía se fue alejando poco a poco cada que me obligaron a tomarla. No es mi culpa. Son ellos. Querían que fuese igual que yo, pero el odio nunca la corrompió, por el contrario, aún los quería, lo sé.
La amé. La noche sabe que la amé en todo momento aun cuando ellos miraban. Aun cuando su rostro lleno de lágrimas me pedía que me detuviera. Su cuerpo cambió a la par del mío. Ellos miraron nuestra transformación. Sólo éramos dos bestias con las que saciaban su perversión. Ella dejó de llorar con el tiempo, incluso me abrazaba, pero cualquier gesto de cariño, ellos lo reprimían. Nacimos bajo la misma luna, la misma noche nos dio la bienvenida a esta inmundicia, pero juro que hoy termina todo. Están viejos, débiles y yo estoy en la flor de mi juventud.
No le temo a la muerte. Las cuatro paredes que me resguardan apestan a sangre. A veces traen presas para mí, para alimentarme. Durante el día las alejo, quiero que se vayan, pero el hambre es atroz, me enloquece y no puedo evitarlo. Desgarro la carne con facilidad. Siempre son presas pequeñas. Soy todo el miedo en sus ojos antes de la muerte.
Estoy listo. La luna ya no es un impedimento. No necesito más sus castigos. Puedo salir cuando yo quiera. El débil ser al que pertenezco se ha ido… Se fue en el momento que su cuello se rompió en mis brazos. Ellos gritaron, me hirieron, me dejaron sangrando en el suelo, pero estoy recuperado y los estoy esperando, mamá y papá, para mostrarles el monstruo que he alimentado para ustedes.






Deja una comentario