¿Recuerdas cuando solíamos acampar una vez al mes? Me gustaba el olor a pino por la mañana. Despertar rodeado de naturaleza, de aire libre. Rápido, rápido… Respiro, el humo es más denso en la planta baja. Conozco nuestra casa con los ojos cerrados. Siento como el pecho se me contrae. Son 13 pasos hacia la puerta en cuanto logre llegar a la sala. Calma, respira… Uno, dos, tres… Me gustaba ir al super los domingos, contigo, claro. Yo conducía. Decías que podía ser taxista de lo mal que lo hacía. Tomarnos un helado antes de regresar… Cuando te fuiste vendí el auto, se oxidaba, así como lo hace todo donde queda tu recuerdo. Respiro, no debo perder la cuenta… cuatro, cinco, seis, siete. Son 13 pasos. Son 13 pasos lentos, pero debo apresurarme… El gato se fue, se aburrió de mí, creo… ya tendrá otra familia como la que tenía aquí. Te fuiste… No es mi culpa, así debo decírmelo. Recuerda, concéntrate. El psiquiatra dijo que debía pensar en algo que pueda oler… te gustaban las rosas, tus rosas, las que tenías en el jardín. Ahora todo está marchito, podrido. Concéntrate… Algo que pueda oler… tu perfume que se quedó en tu almohada, los chocolates de caja que nos comíamos de a poco. Respira, respira… El humo me cierra la garganta. Algo que pueda tocar con sólo imaginarlo… Era lindo tomar tu mano, un momento, sentir tu piel. Sabías que no podía mantenerme así mucho tiempo, así que buscaba la manga de tu suéter, me enganchaba a ti con dos dedos mientras caminabas delante de mí. Son 13 malditos pasos, pero ese no es el problema. Todos los días los cuento, llego hasta la puerta… A veces el timbre suena, abro, tomo el pedido y cierro. Solíamos ir al cine, a todos lados. Te fuiste y me quedé de nuevo solo, con mi ansiedad, los pasillos vacíos y el cúmulo de pastillas que olvido tomar. Me encerré, porque afuera no tiene sentido nada. Aquí está todo tu recuerdo. Aquí están nuestras fotos… fotos que se queman, recuerdos que el fuego consume. Concéntrate, ocho, nueve, diez. Tengo miedo, pero no del fuego. Cuando te fuiste el internet fue mi único vínculo con el exterior. Si no estabas, no necesitaba de nadie más. Te fuiste… no, no… me arrebataron de ti, porque no pude protegerte, porque nunca he sido suficiente, porque el exterior es más rapaz y cruel que el fuego que lo consume todo. Te fuiste una mañana y no regresaste jamás.

La última vez que salí fue para reconocer tu cuerpo en la SEMEFO. El pecho me duele, me dueles, te extraño. El humo lo cubre todo. Me ahogo, el corazón me late rápidamente, siento que se me sale del pecho en cada latido. Once, doce, trece. Toco la cerradura. Las manos me sudan. No tengo tiempo de volver a contar… Respira, tranquilo. Piensa en algo que puedas oír… No puedo, se me va olvidando tu voz. Son 13 pasos y después la puerta. Abre la puerta, abre la puerta. Afuera es un mundo rapaz y cruel. Aquí dentro es cálido. Está tu recuerdo. Son 13 pasos y después 2 más hacia la calle. Sólo debo cruzar el umbral, pero sólo puedo dar 13 pasos, abrir la puerta y cerrar de nuevo. Son 15 pasos en total y llegar hasta ahí es dejarte ir, junto con todo, todo lo que me queda de ti. Adentro es cálido, estás tú. Me falta el oxígeno, quiero aferrarme a tu manga. Son 2 pasos más. Toco la cerradura. Doce, once, diez. No puedo, no puedo dejarte ir… Afuera no estás tú…No puedo, no puedo… nueve, ocho, siete, seis…


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