Leonardo Sandoval Márquez
Agreste natura salvación imploro:
de este mi cuerpo en mieles prisioneras,
ya vienen marchando hormigas hambrientas
buscando a mi carne roerla sin fondo.
No dejes mi cuello en manos de hombres
sin plena conciencia de ser ellos mismos,
si pobre gallina sufrió aquel destino
me espera ser ella en cuchillos deformes.
Pondré en almohadón reposo a mi alma
desvanecida ya por invisible insecto,
¿ves mi pálido rostro mostrar otro aspecto
que no sea la ausencia de sangre escarlata?
Escucha a los perros ladrando a una sombra,
le vieron el rostro envuelto en penumbras,
sin vida el caballo su cuerpo en fisuras
se vuelve el augurio del hombre sin horas.
¿Será, natura, piedad lo que veo?
no, es tu rostro de crueldad anciana,
en esta deriva venenos no sanan,
solo conlleva al delirio y tormento.
De sed y de hambre ardiendo la boca
recibo de ti las hieles sin gracia,
la sangre cual río en púas se derrama
y en fauces de bestias mi carne se borra.






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