Hay canciones que, a pesar de estar en un idioma que desconoces o de no tener letra, te transportan directo a un lugar que podrías —o no— conocer en realidad, que bien podría ser solo un lugar creado por tu imaginación.En esta ocasión hablaremos de canciones que te muestran un paisaje o una situación protagonizada por un paisaje con solo escucharlas. Hago énfasis en “muestran” porque algunas melodías son tan vívidas que de inmediato te hacen imaginar escenas complejas.

El dream pop es un género musical que se caracteriza por crear atmósferas de ensueño, la mayoría de las canciones de este estilo tienen tantos efectos que realmente te hacen sentir en un sueño, uno lindo, donde flotas en nubes de algodón, donde todo es color pastel, hay conejitos saltando por doquier y mariposas revoloteando a tu alrededor, pero ¿qué pasa cuando el sueño se convierte en pesadilla? Claro que también hay canciones que, en lugar de llevarte a un cielo rosado con nubes de algodón de azúcar te llevan a una húmeda caverna o a un bosque tan espeso que es imposible salir de él. Como  “Big eyes” de Lana del Rey que sí te lleva a un jardín hermoso, pero al mismo tiempo es siniestro, sombrío, lleno de plantas carnívoras, bichos y enredaderas espinosas que trepan en tus piernas cuando intentas salir de él. Un lugar que bien podría haber salido de un cuento de Horacio Quiroga.

Cabe recalcar que, dentro del dream pop, dark wave y variantes, rara vez se recurre a la disonancia para generar estas atmósferas inquietantes como se hace en el cine. Lo que diferencia a una canción “bonita” de una “fea” (hablando de lo que te provoca) son las tonalidades, entre más graves más aterradoras las melodías. 

La banda sueca Gothica tiene una canción titulada “Sepulchres” que te conduce a una necrópolis, para ser precisos al momento en el que el cortejo fúnebre avanza hacia el mausoleo entre antiguas tumbas. Cabe mencionar que Gothica integra fragmentos de poemas famosos a sus canciones, en este caso utilizan “A Jarifa, en una orgía” del escritor español José de Espronceda y Delgado.

En el disco Within the realm of a dying sun, de la banda australiana Dead can dance, vuelve a surgir esa ilusión en la que la música construye una atmósfera tan envolvente y cargada de sensaciones que te transporta a un cementerio abandonado en medio del bosque —uno de esos que sólo  conoces por viejas fotografías— cubierto de musgo, donde el aire parece estancado y cada sonido resuena como un eco de algo olvidado. Escuché el disco sin haber visto la portada y efectivamente, es una fotografía de la tumba familiar de François-Vincent Raspail en el cementerio de Père-Lachaise en París y sobra decir que aunque. este cementerio no está en un bosque, tiene tanta vegetación que lo convierte en un lugar tenebroso.“A forest”, del disco Seventeen seconds de The cure, es un claro ejemplo de cómo la música puede crear escenas complejas en la imaginación, aunque esta canción, tal vez, sin la letra, no generaría la fantasía completa. La voz juega un papel importante: las repeticiones de algunas palabras son lo que refuerza la fantasía, como cuando repite “again and again and again” y de pronto estás ahí, perdido en el bosque, corriendo sin rumbo, mientras todo gira a tu alrededor. 

Pero no solo grupos que tocan dream pop o dark wave son capaces de construir estos ambientes, el grupo mexicano Porter es un claro ejemplo. En su primer álbum, Atemahawke, tienen dos temas que reflejan a la perfección esa sensación de estar en un lugar que, por su propia naturaleza, resulta peligroso. En el track 1 “El túnel” se escucha el sonido del agua caer en lo que podría ser un pasadizo dentro de una cueva, es inquietante: el lugar es muy oscuro, sofocante y no se sabe qué se puede encontrar ahí dentro. En “Bailando con mi virginidad”, aunque no se está al aire libre, sino dentro de un edificio de departamentos, hasta antes de que Juan Son empiece a cantar, el ambiente es completamente tenso, sabes que algo va a pasar, que algo se aproxima o que vas a encontrar algo desagradable. Para quienes han leído los cuentos que se incluyen en el booklet del CD, esta canción musicaliza la historia de “Morgan”, la mujer pulpo que vive en el piso 113.En la playlist que acompaña este número de El Nahual Errante hemos creado —o al menos lo intentamos— un paseo sonoro que va desde el sueño plácido en un campo lleno de flores hasta la pesadilla en la que caminas en círculos por un bosque del que no puedes escapar.


Deja una comentario

Tendencias