• Matar al santo

    Matar al santo

    L. Dante Gorena V. Nunca antes el fin del mundo estuvo tan cerca de Villa Remedios. Nadie pudo saberlo ni siquiera con inteligencia clarividente o quién sabe si todo ya estaba escrito en la frente de los abuelos, quienes lo sabían calladamente; pues desde entonces solían contemplarse en el espejo del cielo, recostados en la… Read more

  • Aquí nos despedimos

    Aquí nos despedimos

    Viviana Y. Mendoza H. El coyote lo observaba, estudiándolo, midiendo su capacidad de seguir luchando. Era un depredador experimentado y notó que sus pasos ya no eran tan veloces como al principio; en ocasiones le costaba respirar mientras se esforzaba por no quedar rezagado a pesar de que eso le causaba un cambio drástico en… Read more

  • Cortejo

    Cortejo

    Dante Márquez Martínez Roberto llegó tarde. La faena en la fábrica maderera lo había consumido;  solo quería llegar a beber un poco y descansar. Pero ahí, esperándolo en el pórtico de la enmohecida y crepitante cabaña, en medio de la selva brumosa, aguardaba su mujer, la autodenominada señora Esperanza de la Mallé, cuyo nombre y… Read more

  • Las siete vidas de un quelonio

    Las siete vidas de un quelonio

    Analía Romero Martín  ¿En qué momento, mi horizonte se limitó a aquellas deprimentes paredes de cartón? De dónde vengo, el ambiente es cálido, semiárido y de una vegetación variada. Hay charcos y lagunas y nos resguardamos en rocas, arbustos e incluso cuevas excavadas en el suelo (no en una caja de mierda, como en este… Read more

  • Durmiente

    Durmiente

    Daniel Greene Atracaron en la isla Durmiente con la luz del amanecer. Los mástiles de madera crujían al contacto con las olas y un montón de grumetes primerizos se apiñaron en la cubierta para desembarcar. Beryl miró por el portillo desde el nivel inferior; hacía años no se encontraba con cicas tan grandes como las… Read more

  • En el monte

    En el monte

    Ni el monte, ni la naturaleza perdonan. Lo aprendí como todo se aprende en esta vida, a la mala. Tenía cinco años cuando mis padres decidieron que mi hermana y yo estábamos listas para acompañar a mi padre en una de sus “recolectas” como las llamaba mamá. –Tengo miedo– le confesé a mamá una noche… Read more