Solemos vivir bajo la cómoda ilusión de que el cuerpo nos pertenece. Lo vestimos, lo alimentamos y, a veces, decidimos marcarlo por voluntad propia —trazando sobre la piel desde corazones biomecánicos hasta armaduras descarnadas o palabras en fuego— en un intento de reclamar un dominio absoluto sobre nuestra propia materia. Sin embargo, basta una célula que se rebele, un gen herido o un dolor punzante en la madrugada para recordarnos nuestra fragilidad. La carne tiene memoria, voluntad y, a menudo, sus propios planes.En este número nos sumergimos en las profundidades del body horror. Las páginas que tienen entre las manos exploran ese abismo donde lo familiar se vuelve siniestro, donde la frontera entre el interior y el exterior colapsa de manera irremediable. Aquí no encontrarán simples monstruos acechando en la oscuridad; el verdadero terror habita debajo de nuestra propia epidermis, latiendo al compás de nuestra sangre. A través de nuestros artículos y relatos —desde el análisis de lo abyecto y la memoria que guarda la carne heredada, hasta cuentos donde la anatomía se desborda y se reconfigura de formas atroces— cuestionamos qué tanto de nuestra identidad reside verdaderamente en este vehículo biológico. Si nuestro reflejo se deforma, si nuestros huesos crujen bajo el peso de una metamorfosis incomprensible, ¿en qué momento dejamos de ser nosotros mismos? La literatura especulativa y el terror psicológico siempre han sido espejos de nuestros miedos más viscerales. En esta edición descubriremos que el cuerpo puede ser tanto una prisión asfixiante como un lienzo de aberrante belleza, un territorio de descubrimientos donde la repulsión y la fascinación caminan inevitablemente de la mano.Los invitamos a pasar la página y mirar con detenimiento aquello que normalmente preferimos ignorar. Dejen que estas historias se deslicen bajo su piel y echen raíces.

El Nahual Errante #23 Body Horror
Solemos vivir bajo la cómoda ilusión de que el cuerpo nos pertenece. Lo vestimos, lo alimentamos y, a veces, decidimos marcarlo por voluntad propia —trazando sobre la piel desde corazones biomecánicos hasta armaduras descarnadas o palabras en fuego— en un intento de reclamar un dominio absoluto sobre nuestra propia materia. Sin embargo, basta una célula…
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