Recuerdo un capítulo de Criminal Minds en el que el asesino robaba las identidades de sus víctimas: literalmente les amputaba el rostro y se lo llevaba con él. Guardaba cada “cara” en bolsas de plástico dentro de una maleta que arrastraba a todos lados, como si fueran objetos cualesquiera.

Lo que más me perturbó no fue la violencia en sí, sino el momento en que, frente a su última esposa y víctima, le acaricia el rostro y le dice: «Tienes una estructura ósea extraordinaria ¿te lo habían dicho? Es adorable. Deberían preservarla por siempre en una caja de cristal». Recuerdo haber pensado: ¿Qué clase de cumplido es ese?

Hay algo particularmente inquietante en la forma en la que el cuerpo puede dejar de sentirse como propio. Esa incomodidad, esa sensación de que el cuerpo ya no es un lugar seguro, es la que atraviesa varias de las canciones de las que hablaremos en esta ocasión.

Pareciera que la banda mexicana Fobia, en sus inicios, tenía cierta fijación con el cuerpo humano. En «Dios bendiga los gusanos» habla de cómo los gusanos devorarán sus restos; después, en «Moscas», esos desagradables bichos revolotean y hacen un gran festín con su cuerpo —ya en descomposición—, para, finalmente en «Pudriendo» mostrarnos un cuerpo que se deteriora mientras espera ser enterrado. Tienen algunas más sobre el cuerpo, pero no se relacionan con nuestro tema principal: el body horror.

La banda australiana Ball Park Music, en apenas tres animados minutos, cuenta cómo no le gusta ninguna de las partes de su cuerpo y se va deshaciendo de ellas una a una: orejas, piernas, cabeza, dedos hasta llegar a su negro y podrido corazón. En esta canción se puede escuchar más allá de la simple destrucción física; se puede entender cómo el protagonista de la historia siente un vil rechazo por su propio cuerpo y eso es lo que lo lleva a querer destruirlo por completo.

En «Return of the fly» la banda de New Jersey Misfits hace un tributo a la película de serie B de 1959, «The fly», en la que un brillante científico termina fusionado con una mosca tras un fallido experimento de teletransportación. Glen Danzig no se complica con la letra y sólo juega con algunos nombres de los actores del film, haciendo referencias directas a la película con su tan característico horror punk.

Los hip-hoperos Clipping., en “The Show”, nos dan una buena dosis de terror del más crudo: huesos expuestos, tendones y hombros cercenados, como sacados de Saw o de Hostal, pero musicalizados.

Hay canciones donde el tema del horror corporal deja de ser metafórico y traspasa la barrera hacia lo gore, como son la mayoría de las canciones de Cannibal Corpse, quienes llevan la violencia al extremo: cráneos aplastados, abiertos o reducidos a simples pedazos de carne.

Así que, si lo suyo son las tripas, la sangre y los cuerpos deformados, en nuestro canal de YouTube pueden encontrar algunos videos —escondidos entre la playlist— donde el cuerpo deja de ser cuerpo.

Después de todo, tal vez el de Criminal Minds no era un cumplido tan extraño. Tal vez el problema no es lo que se dice del cuerpo, sino la facilidad con la que puede dejar de ser persona para convertirse en objeto, en fragmento, en algo que se observa, se juzga… o se guarda en una bolsa.


[1] Zimmerman, B. (Escritor), & Smight, A. (Director). (2020, 12 febrero). Family tree (Temporada 15, Episodio 8) [Capítulo de serie de televisión]. Por M. Gordon (Productor ejecutivo), Criminal Minds. CBS.


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