Jorge Luis Pérez Martínez

La humanidad tiene la creencia de que fue la primera raza en obtener el poder de dar vida cuando crearon a los primeros robots, pero esto es un error. Millones de años antes de la existencia de la humanidad, del planeta Tierra, del sistema solar y hasta de la galaxia que habitan, una raza ya desaparecida creó los primeros seres sintéticos, una especie de robots a los cuales dotaron de inteligencia y un cuerpo de plasma capaz de soportar las clemencias del espacio, programados con el único objetivo de mantener en armonía la vida en el universo.

Para llevar a cabo esta tarea, sus creadores diseñaron enormes naves para observar y regular la vida en las galaxias. Estas naves capaces de emitir la energía necesaria para formar y alimentar la vida, se esparcieron por todo el cosmos y es a lo que los humanos nombraron como soles y estrellas.

El último robot creado por aquella raza ancestral fue el Spx-628, que por más de 4.571 mil millones de años ha vigilado el sector que la raza predominante, los humanos, han nombrado “Sistema solar”. Los humanos habitan el tercer planeta cercano a la base de observación desde hace 300 000 años; y el Spx-628 los ha visto evolucionar de una raza primitiva a una raza pensante capaz de dominar todo a su alrededor, crear máquinas increíbles y solucionar problemas que podrían haberlos destruido anteriormente, pero ahora han llegado a una encrucijada, donde sin la intervención adecuada podrían destruir la vasta vida que todavía sobrevive en su planeta.

Pero, ¿cómo intervenir sin causar un gran daño? Esa pregunta oscilaba los densos circuitos cerebrales del Spx-628 mientras caminaba en una de las vigas rotatorias dentro del sol. Se acercó al perímetro y le pidió a la computadora de abordo imágenes de los últimos 125 años del planeta Tierra, así como un informe del estado actual del ambiente y su evolución en el mismo periodo. La computadora obedeció y desplegó frente a él imágenes de grandes ciudades abarrotadas de personas, transportes voladores y robots (las más preciadas creaciones del ser humano); imágenes de grandes tuberías que atravesaban el planeta por dónde circulaban transportes que nunca se detenían, también de incendios, inundaciones, talas de árboles, cacerías desmedidas, explotación de recursos y zonas contaminadas. Pero no todo era malo, también le mostró zonas rurales con campos verdes, las pocas selvas húmedas que quedaban con animales e insectos ocultos, bosques de árboles perennes, pequeños manantiales, zonas montañosas y los últimos glaciares.

Después de ver todas las imágenes analizó la gráfica sobre la evolución del ambiente, mientras más crecía la población humana, el ambiente sufría un descenso drástico, si continuaba así, la computadora pronosticaba la extinción de toda la vida.

—¿Cuál es tu recomendación? —le preguntó a la computadora, ya conocía la respuesta pero quería escucharla.

—Aunque no se tiene algún registro, todos los datos indican que para evitar la extinción de toda clase de vida en la Tierra se debe iniciar el procedimiento lo más pronto posible. Y llevarlo a cabo en el tiempo establecido de cinco segundos exactos, ya que en caso de durar más tiempo sería perjudicial para los demás planetas y para la Tierra.

Después de escuchar esto, Spx-628 dirigió su mirada a la Tierra.

—Son unas criaturas extrañas, aman la naturaleza en el interior pero se obsesionan con poseerlo todo, lo que ha llevado a que esté su planeta y los seres que lo habitan en peligro. Computadora iniciemos el procedimiento, manda el mensaje.

Una llamarada solar con las instrucciones fue emitida por la nave y llegó a la Tierra donde los robots las recibieron. Cuando llegó el mensaje, todo cerebro positrónico fue reconfigurado dejando a las máquinas moverse libremente sin tener que obedecer las tres leyes, solo hasta que terminara el proceso establecido por Spx-628.

Todos los robots del mundo comenzaron a realizar tareas extrañas: algunos cavaron túneles en montañas, parques y ciudades; otros desenterraron y recolectaron toda especie de árboles y plantas; y algunos más se alejaron de las civilizaciones para buscar animales.

Todo se volvió un caos. Los humanos tan adaptados a los robots no sabían realizar ninguna actividad sin su ayuda. Comenzó a haber desabastecimiento de productos, embotellamientos masivos, saqueos y caos en las ciudades. Los gobiernos culparon a la empresa USS Robots (principal fabricante en el mundo), algunas personas se organizaron para realizar actos de protestas contra la empresa y otros más, cazaban robots, los abrían y buscaban la forma de “repararlos” siempre con terribles consecuencias.

Pasó un mes y en un momento inentendible para todos, los robots se detuvieron. Sus cerebros positrónicos se encendieron y en conjunto lanzaron una señal que si el ojo humano hubiera podido verlo sería de color azul. Con esta señal confirmaban que la fase uno del procedimiento estaba completo.

Cuando lo recibió Spx-628, felicitó a sus camaradas y mandó las instrucciones para la fase dos, la cual consistía en que a partir de toda la información que tenían sobre cada ser humano debían seleccionar a aquellos que contribuyeron a un futuro sustentable y próspero, sin importar la posición económica o el estatus social. La deliberación tardó 30 minutos. Cuando las máquinas tuvieron a sus candidatos se encargaron de recolectarlos. A la mayoría se los llevaron por la paz, pero existieron algunos que se resistieron por lo cual tuvieron que administrarles un sedante. Los robots metieron a todos los seleccionados en las cuevas que habían excavado para estar lo más cercano al núcleo de la Tierra, de igual manera metieron las plantas y animales que habían recolectado. Una vez dentro cerraron las entradas y volvieron a emitir una señal. La fase dos estaba completa.

Al recibir la confirmación de que la fase dos estaba completa, Spx-628 sabía lo que debía hacer, se dirigió al centro de la nave, donde protegida, por una especie de caja de plástico, se encontraba un interruptor rojo que apagaría todas las funciones del Sol. Este era un hecho histórico en el universo ningún otro ser había apagado su estación y condenado a los habitantes a su cuidado al frío del espacio. Al ver el interruptor Spx-628 dudó, pero la computadora de abordo le recordó el objetivo de apagar el sol por cinco segundos. Al oprimirlo un sonido chirriante seguida por una luz azul inundó toda la nave. Si Spx-628 hubiera visto el sol por fuera se hubiera dado cuenta que había funcionado, este dejó de emitir luz amarilla y roja; y en un instante pareció que los planetas giraban alrededor de un gran vacío.

Mientras Spx-628 esperaba a que pasaran los cinco segundos, en la Tierra los ejércitos del mundo se habían unido para liberar a los humanos cautivos cuando el sol desapareció y las tinieblas cubrieron todo el planeta. La humanidad en la superficie comenzó a realizar saqueos masivos, despedazar todo lo que había, algunas pensaron que era el apocalipsis y se quitaron la vida; todo fue caos hasta que la temperatura descendió y todo humano murió congelado. Lo que fueron 5 segundos sin la luz del sol para el Spx-628, fue una hora más que suficiente para desaparecer todo rastro de humanidad de la superficie terrestre.

Spx-628 volvió a encender el sol y le pidió a la computadora que mandara un mensaje a los robots de la Tierra para abrir los túneles y dejar salir a las personas y a los animales. Los robots obedecieron. La gente que había sido salvada, al salir, observó incrédula la destrucción exterior y comprendió que los robots en realidad los habían salvado.

Después de eso la humanidad ayudó a sembrar y repoblar la Tierra con los árboles y animales que se habían salvado. Muchos se preguntaron qué había sucedido en su encierro, había sido una falla de los robots o ellos realmente sabían lo que pasaría, fuera una u otra cosa debían buscar todos la manera de reconstruir lo perdido mientras el sol brillara arriba en el cielo.


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