Donovan Aduna
Creatura súcuba, hambrienta y en celo,
que se embriaga siguiendo el rastro
de la Madona Benjilú[1], de mente fría
y muslos mustios que incitan al deseo.
La luna besa el rosa holocausto
y el metaformo codicia al cebo.
El enemigo huele bien, Baudelaire
lo nota y contagia a su musa de rabia.
El hombre, que es más lobo que demonio,
se transforma en la libido que las flores del mal
anhelan, desean y sueñan.
El lobo, que es más hombre que demonio,
se transforma en la lascivia que las hijas de Sodoma
envidian, necesitan y drenan.
Hay sangre de plata en el crepúsculo,
la bestia destripa si hay luna llena,
la mentira ridiculiza al sepulcro,
Gomorra vive y se desnuda sin pena.
No hay apocalipsis, no hay sacramento.
El licántropo persigue al depredador
bajo el despecho y el desdén de las
Brujas de Eros y de activa piel roja.
Húmedas y sumisas maneras
de seducir a sombras de pelaje.
Auras de serpientes venenosas
distorsionan el aullido de pasión
y perfuman juglares con ébano,
para que Varcolac[2] devore
sin remordimiento a las vírgenes
de faro y caravana.
[1] Persona que, en la Edad Media, practicaba la hechicería con actos lujuriosos.
[2] Creatura legendaria europea representada por un hombre lobo.






Deja un comentario